A medida que pasan los años, son cada vez más los que darían cualquier cosa por recuperar su infancia.
Lo que no entiendo es por qué la han abandonado.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
miércoles, 6 de abril de 2011
La infancia
a las
0:37
0
comments
domingo, 27 de marzo de 2011
La bala perfecta
Odiaba las imperfecciones del Universo. El contorno absurdo de los océanos, la asimetría desafiante de la patata, el caos de las estrellas salpicando la noche. Por eso, año tras año, había trabajado, robando horas al sueño, en el gran invento de su vida: la bala perfecta. La bala que nunca se detendría. El proyectil que atravesaría los obstáculos más formidables y que, desafiando la fuerza de la gravedad, alcanzaría inexorablemente su destino. Por fin, una mañana, bajo unas nubes grotescamente irregulares, se asomó a la ventana. Con ayuda de un mapa y de una brújula, escogió fríamente su blanco y disparó.
...

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
a las
15:39
1 comments
Palabras clave: asimetría orden Universo perfección retorno
domingo, 13 de marzo de 2011
Homo ceremonialis
Tendría que volver a leer a Cortázar para averiguar si, como sospecho, mi afición a sus cuentos fue un pecado de juventud. Uno de los pocos que recuerdo es Las ménades, una versión moderna del mito de las bacantes trasplantado a una sala de conciertos. El cuento, publicado en los años 50, tiene el mérito de ser premonitorio. Se anticipa en diez años a la ola de histeria juvenil que desencadenaron las actuaciones de los Beatles, aunque se equivoca en sus protagonistas. No fue la clase media, que él probablemente odiaba, la que se abandonó a tales excesos, sino todo lo contrario. Fueron precisamente los hijos de aquella clase media los que, en lugar de regenerarla, se entregaron a tan desenfrenados modales.
Si uno lo piensa fríamente, hay siempre algo de excesivo en los vítores de los espectáculos. El público, vagamente consciente de que el diálogo entre unos pocos y una multitud es imposible, se limita a aplaudir o a proferir gruñidos colectivos en loa o repulsa de lo que acaba de presenciar. No es sólo una expresión de agrado o disgusto, sino que tiene algo de personal. Muy rara vez he visto aplaudir o abuchear una película, pero jamás he asistido a un concierto cuyos asistentes hayan permanecido en silencio al terminar la interpretación. Que, por cierto, sería lo más deseable, ya que el estruendo del aplauso destruye la magia del placer recién experimentado. Pero, de alguna manera que yo nunca he entendido, el público parece disfrutar compartiendo ese placer con la masa. No es un comportamiento racional, ni individual. ¿Alguien aplaude alguna vez después de consumar una relación sexual?
El aplauso responde a un impulso atávico de comunicación con la masa. Es un residuo del primo gorila que todos, presumiblemente, llevamos dentro. La pandilla de adolescentes, la banda de salteadores, la peña futbolística, la tribu o la nación ejercen sobre los seres humanos un magnetismo al que, pasado cierto umbral, es difícil resistir. No es casual. Las masas tienen una gran virtud: perdonan los pecados. Si una persona sola se enfurece con gritos, pateos y aspavientos por el lamentable libro de Ruiz Zafón que acaba de leer, muchos pueden pensar que está loca, aunque quizá se sumen a ella si, en una sala abarrotada de público, observan a ese mismo autor recibiendo el Premio Cervantes.
Se podría pensar que el atractivo irresistible de la masa proviene de esa ausencia de censura, de la posibilidad de aflojarse el cuello de la camisa social y comportarse desordenadamente. Pero hay veces en que el comportamiento de la masa es todo lo contrario. Ante la puerta de embarque del aeropuerto, los pasajeros empiezan a formar cola mucho antes de lo que parecería razonable, teniendo en cuenta que sus asientos están numerados y que, a nada que presten atención, el avión no despegará sin ellos. No sólo eso, sino que incluso se aproximan físicamente más de lo necesario a quien tienen delante. El celo obsesivo de los familiares de la Inquisición frente a la herejía, real o imaginada, o los marciales desfiles de las juventudes comunistas o nazis con sus uniformes y sus banderitas nos muestran esa otra cara extrema de las masas: el orden sin fisuras.
Estas dos variantes de comportamiento responden a la característica que mejor define la especie humana: la versatilidad. Los borregos son siempre gregarios, pero las hormigas obedecen unas pautas de conducta muy sofisticadas. Nosotros podemos congregarnos en estadios gigantescos dejándonos el cerebro en el guardarropa, pero también circular por complejas redes de autopistas guiándonos únicamente por señales simbólicas. En el reino animal hay especies genéticamente hermafroditas, fetichistas, pederastas, exhibicionistas, sádicas o masoquistas pero, sea cual sea la "perversión" que la naturaleza haya creado, siempre encontraremos a un ser humano que la haya practicado o fantasee con practicarla.
Quizá sea esa misma versatilidad la que nos hace necesitar normas y practicar ceremoniales para estructurar nuestras vidas. Aunque posiblemente no nos demos cuenta de ello, una buena parte de nuestro comportamiento social responde a convenciones preestablecidas, desde darse la mano a guisa de saludo hasta vestirse a la moda. Algunos de estos actos son miméticos, como esas frases que muchos repiten sin pensar, sólo porque circulan de boca en boca. Pero otros automatismos, quizá la mayoría, los practicamos simplemente porque está mal visto no hacerlo, como el estribillo a los estornudos ajenos, o ese absurdo "que aproveche" de los comensales (¿acaso alguien come para que no le aproveche?).
El pudor es otra convención curiosa. Una mujer puede sentirse ofendida ante la mirada de un varón colándose por algún resquicio de su vestimenta (que ella misma ha escogido ponerse), pero se exhibirá en topless sin reparo alguno en cualquier playa concurrida. Necesitamos sentirnos aceptados o justificados por la masa, pero hay que tener cuidado de no confundir la masa con la sociedad. Un simple grupo de amigos en vena gamberra puede servirnos para un desahogo aunque, a efectos prácticos, suele ser preferible una secta o un partido político (no estoy muy seguro de hasta qué punto son dos cosas distintas), una logia masónica, una nación victimista, un sindicato, una generación de intelectuales o el gremio de dentistas.
Supongo que es utópico aspirar a una sociedad sin tribus. Los individuos tienen intereses y, querámoslo o no, tenderán a agruparse en torno a ellos. Lo que una sociedad sana debería evitar es que sus integrantes se comporten como masa, y no como individuos. Que las ideas degeneren en ideologías. Que el poder esté configurado en términos de tribus, y no de intereses. Las personas podemos ser maniáticas, caprichosas, exigentes o soberbias pero, mal que bien, tenemos capacidad para aceptar la diversidad de nuestros semejantes. Las tribus excluyentes, no. La masa es totalitaria.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
a las
12:19
0
comments
Palabras clave: ritos ceremonias masas irracional tribus pudor aplauso Inquisición
sábado, 5 de marzo de 2011
Las vacaciones del Sr. Bernanke
¿Gratis? Entonces, ¿quién pagaba las vacaciones del inglés?
La respuesta es desconsoladoramente abstracta, pero real: las vacaciones del inglés las pagaban todos los habitantes de la isla, en forma de... inflación. Parece difícil de entender, pero imaginémoslo de otra manera. Si los billetes de banco fueran ovejas, los isleños habrían dejado de pagar con ovejas para pagar con promesas de ovejas, con lo que las ovejas reales serían un bien más escaso y subirían de precio. En términos económicos: cuando la masa monetaria en circulación aumenta, los precios suben.
Teniendo en cuenta las cantidades ingentes de dinero que los bancos centrales se han sacado de la manga en los últimos años para tapar los agujeros de la banca, las perspectivas son escalofriantes. Es cierto, de momento todo ese dinero no circula. Los consumidores desenfrenados se han convertido en ahorradores desesperados, y los bancos tienen demasiadas hipotecas impagadas para pensar en otorgar otras nuevas. Pero, ¿qué sucederá cuando todos esos trillones de dólares se pongan en movimiento?
En cierto sentido, ya lo han hecho. En USA, la Reserva Federal está comprando (es decir, pagando con promesas) cantidades masivas de bonos del Tesoro, que consiguen así mantener unos tipos de interés muy bajos. En vista de lo cual, los inversores prefieren acudir a China o Brasil, donde la economía va bien y los tipos de interés son más jugosos. Como en esos países no hay tantos ahorradores y el dinero circula, la masa monetaria aumenta y los productos se encarecen. Y, para cerrar el círculo, nosotros terminamos comprándoselos... más caros. En otras palabras, la Reserva Federal está exportando inflación al resto del mundo. Felices vacaciones, Sr. Bernanke.
Aunque quizá no todo está perdido todavía. En una de esas playas de ultramar que don Fred utiliza para estimular la economía americana sin gastarse un duro se yergue, atenta, una implacable vigilante llamada Angela Merkel. Más nos valdría escucharla.
Doña Angela Merkel está preocupada, y ella sabe bien por qué. En 1914, al comenzar la primera guerra mundial, Alemania abandonó el patrón oro e introdujo como moneda el marco de papel (Papiermark), que en aquellas fechas se cambiaba a razón de 4,2 marcos por dólar. En agosto de 1923 hacía falta un millón de marcos para comprar ese mismo dólar, y dos meses después la inflación en Alemania alcanzó el 29.500% mensual.
Se cuentan muchas anécdotas de aquellos años. El grabadista Alfred Kubin, que, aconsejado por sus amigos, había invertido todos sus ahorros en bonos de guerra, decidió vender una casa de su propiedad. Terminada la transacción, acudió con el dinero a la tienda más próxima, a donde llegó apenas a tiempo para comprar una estufa. En las fábricas, los obreros cobraban dos veces al día. Sus mujeres aguardaban a la puerta de la empresa y, en cuanto recibían la media paga, salían literalmente corriendo a la tienda de comestibles, donde el tendero borraba y reescribía constantemente los precios sobre una pizarra. Se cuenta también la historia de una familia que había tenido que vender todas sus propiedades para emigrar a América. Cuando llegaron al puerto, sin embargo, su dinero no sólo no llegaba para pagar el pasaje del barco, sino que ni siquiera alcanzaba para regresar en taxi a la ciudad.
La tragedia de la inflación alemana, que influyó decisivamente en el ascenso de Hitler al poder, tenía un precedente, aunque no tan dramático: en Francia, durante la Revolución de 1789, los precios llegaron a subir un 143% al mes. Pero ni la inflación jacobina ni la alemana de los años 20 han sido históricamente las peores. Pongamos a prueba nuestra imaginación.
En 1938, un billete de un dracma le duraba a un griego en el bolsillo 40 días. El 10 de noviembre de 1944, ese mismo billete pasaba de mano en mano cada 4 horas, y los precios se estaban multiplicando por dos cada 4,3 días. Al día siguiente, el Gobierno griego introdujo el "nuevo dracma", que sustituyó los billetes antiguos a razón de 50.000 millones por uno.
La guerra de Yugoslavia, sin embargo, convirtió la inflación griega en una menudencia. En 1994, los precios subían en Yugoslavia un 64,6% cada día, es decir, 313 millones por ciento al mes. Un producto que al comienzo de la inflación costara 1 dinar terminaría vendiéndose, pocos años después, por 50 billones de dinares. Como los ceros no cabían ya en los billetes, se introdujo sucesivamente el "nuevo dinar", que equivalía a 1 millón de antiguos dinares, seguido del "nuevo nuevo dinar", que reemplazaba 1.000 millones de nuevos dinares, y, finalmente, el "super dinar", que valía 10 millones de "nuevos nuevos dinares".
Pero los yugoslavos se quedaron todavía cortos. En noviembre de 2008, la cesta de la compra subía en Zimbabwe a razón de 79.600 millones por ciento al mes. La máquina de imprimir billetes echaba humo. Cuando se introdujo el billete de 100 millones de dólares zimbabwenses, el precio de una barra de pan pasó de 2 millones a 35 millones de la noche a la mañana. En julio de 2008, sin embargo, la impresión de nuevos billetes se detuvo: el Gobierno se había quedado sin papel.
Sin embargo, los zimbabwenses todavía pudieron consolarse. En la primera mitad de 1946, la inflación mensual en Hungría alcanzó los 13.600 billones por ciento. El billete de mayor cuantía que se llegó a imprimir valía 100 trillones de pengos (un 1 seguido de 20 ceros). Los precios se duplicaban cada 15,6 horas, y las monedas desaparecieron de la circulación, ya que el metal que contenían valía mucho más que su valor nominal. El Gobierno, desbordado, adoptó una moneda especial para los envíos postales, cuyos precios anunciaba diariamente por la radio. En 1946, cuando finalmente se sustituyó el pengo por el forint, la totalidad de los billetes en circulación en toda Hungría valía la décima parte de un centavo de dólar USA.
Siempre es un poco violento tener que decir estas cosas, pero ¿sería usted tan amable de pagarse sus vacaciones, Sr. Bernanke?

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
a las
19:02
0
comments
Palabras clave: inflación Merkel Bernanke
jueves, 3 de marzo de 2011
Adivinanzas
Y ahora, la guinda. Con el corazón en la mano, ¿cuál de las dos imágenes siguientes os emociona más?
a las
9:53
0
comments
domingo, 27 de febrero de 2011
Un sueño de Robinson
Inspirado en la composición musical
Black Sun (VAG, 2011):

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
a las
17:09
0
comments
sábado, 26 de febrero de 2011
Todos contentos
Manoteando erguido para alcanzar un plato de pollo frito, el perro acababa de volcar un plato de sopa y se había escaldado. Compadecida, Cecilia se agachó sobre él para consolarlo, pero el perro, enrabiado, le respondió con una patada en la cara y la hizo sangrar. El novio de Cecilia, Juan, se acercó entonces a ella y examinó la contusión. En ese momento entró en la habitación el padre de Cecilia. Al ver la escena, se acercó a Juan a grades zancadas y, sin mediar palabra, le pegó un puñetazo. Juan fue a caer sobre el rabo del perro, que se lamía las quemaduras debajo de la mesa. Enfurecido por la agresión, el perro se revolvió y, como una flecha, se lanzó a morder la pierna del padre de Cecilia.
Cuando todo se aclaró y la situación retornó a la normalidad, la sopa que quedaba en el puchero se había enfriado.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
a las
16:19
0
comments
martes, 22 de febrero de 2011
Robinson
![]() |
| Alexander Selkirk, cuyo naufragio en el archipiélago Juan Fernández pudo haber inspirado la novela de Daniel Defoe |
Por cierto, el nombre completo de la novela de Daniel Defoe era "The Life and Strange Surprizing Adventures of Robinson Crusoe, of York, Mariner: Who lived Eight and Twenty Years, all alone in an un‐inhabited Island on the Coast of America, near the Mouth of the Great River of Oroonoque; Having been cast on Shore by Shipwreck, wherein all the Men perished but himself. With An Account how he was at last as strangely deliver’d by Pyrates".
En castizo: "Vida y extrañas y sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero: que vivió veintiocho años, completamente solo, en una isla inhabitada de la costa de América, cerca de la desembocadura del río Orinoco, habiendo sido arrojado a la costa a causa de un naufragio en el que perecieron todos los hombres excepto él. Donde se cuenta cómo fue finalmente liberado, de manera igualmente extraña, por unos piratas".
Robinson, viejo amigo...

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
a las
2:16
0
comments
Palabras clave: Daniel Defoe, náufrago, publicidad, Robinson Crusoe
Pequeños errores, grandes esperanzas
Se oye por los oídos, pero se escucha (y se memoriza) con el cerebro. Aquella tarde de primavera estaba yo a la puerta de una clínica cuando junto a la acera se detuvo un coche. Uno de sus ocupantes salió al exterior y se acercó a mí. "Por favor, ¿es ésta la Clínica del Perfecto Socorro?" Sonreí para mis adentros. El nombre verdadero era "Clínica del Perpetuo Socorro", pero entendí que aquel buen hombre había retenido incorrectamente el nombre de la clínica. "Sí", respondí, después de vacilar apenas un segundo. "Gracias", me dijo. Asió sus muletas y se dirigió a la entrada. La alegría que me pareció ver en sus movimientos casaba muy bien con aquel perfecto socorro que quizá tenía derecho a esperar. Lo seguí con la vista. Le faltaba una pierna.
No quería un ángel de la guarda. Quería su pierna.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
a las
1:35
0
comments
Palabras clave: cognición, deseo, Freud, percepción
miércoles, 2 de febrero de 2011
Periodistas
Hace ya algún tiempo que tenía en mente hacer un análisis comparativo de las técnicas informativas españolas y anglosajonas. Una noticia sobre los actuales acontecimientos en Egipto me ha dado la ocasión. Para que el posible sesgo ideológico no induzca a confusión, he comparado dos noticias sobre los mismos sucesos, una de ellas publicada por CNN (empresa a la que se atribuye cierta simpatía por el Partido Demócrata), y otra por El País (Enric González / Nuria Tesón, El Cairo), empresa a la que se atribuyen afinidades con el PSOE.
CNN titula escuetamente la noticia “Mubarak vows not to seek office again”, y aclara a continuación que “Mubarak said Tuesday he will not seek office again in elections scheduled for September, but vowed to stay in the country and finish his term... The concession, the largest the embattled president has made so far, was remarkable for a man who has held a tight grip on power for three decades”. Resumiendo: Llama la atención la concesión hecha por Mubarak, teniendo en cuenta su ya larga permanencia en el poder.
El País, sin embargo, es más lanzado, y asegura que “Mubarak se resiste a dimitir ...”, añadiendo a continuación que “el presidente se aferra al poder y solo anuncia que no se presentará a la reelección en septiembre”. Parece quedar claro que los manifestantes de El Cairo y los corresponsales de El País esperaban que Mubarak dimitiera, pero no encuentro razón alguna para que la opinión de los periodistas forme también parte de la noticia.
Algo más adelante, los corresponsales nos explican que “Egipto gritó ayer alto y claro ‘adiós, adiós Mubarak’ [¿debemos entender acaso que Mubarak es sordo?]. Centenares de miles o más de un millón de ciudadanos, el cálculo es imposible [ya me imagino yo que de un periodista español no cabe esperar muchos conocimientos de aritmética], salieron a la calle para celebrar una recién conquistada libertad, evidente pese a la permanencia del dictador... “ Evidente, ¿para quién? Ah, para los corresponsales.
Y añaden “El apoyo a la reforma política expresado por el Ejército no permitía una vuelta atrás”. Supongo que esa es una conclusión que debería sacar yo personalmente, pero parece que los amables informantes quieren ahorrarme el esfuerzo de pensar.
Aunque El País no lo menciona, CNN nos informa de que ha habido también manifestaciones a favor de Mubarak, posiblemente con heridos: “the same morning, some demonstrators chanted in favor of Mubarak, saying the press are ‘traitors’ and ‘agents’”, y de que “in Alexandria, protesters clashed with supporters of Mubarak, leaving 12 people injured, said Qutb Hassanein, a member of an opposition group.”
Al referirse al papel de Estados Unidos en estos acontecimientos, el amor (platónico sólo, imagino) de El País hacia Obama no podía dejar de aflorar: “Obama, quien mantuvo una conversación telefónica con el mandatario egipcio ... envió al diplomático Frank Wisner ... para instar al presidente egipcio a que renunciara a un nuevo mandato...” Y, seguidamente, la explicación para los lectores tontos: “El presidente estadounidense se balancea en un fino alambre: no puede alentar las protestas, pese a que defienden, como EE UU, la democracia, pero tampoco puede actuar decisivamente para forzar la caída de Mubarak, aliado durante décadas como freno al islamismo.” El alambre puede que sea fino, pero si Obama no puede hacer ni una cosa ni la otra, entonces lo normal será que se esté quieto, y no que se balancee. Además, alentar las protestas y forzar la caída de Mubarak no son opciones contrapuestas, sino más de lo mismo. Curioso equilibrio.
Gracias a CNN, sin embargo, averiguamos que el Gobierno de Estados Unidos quiere evitar tales interpretaciones: “In Cairo, the U.S. ambassador to Egypt, Margaret Scobey, met Tuesday with ElBaradei and will be speaking with leaders of other political movements, a senior State Department official said. The official cautioned that Scobey's talks with ElBaradei doesn't mean the United States favors him”. De esto, naturalmente, no nos han informado los ardorosos periodistas de El País.
Es más, por si alguien no se ha percatado todavía de las bondades de Barack Obama, los corresponsales repiten machaconamente a lo largo del artículo (hasta cinco veces) su declaración de que “la transición democrática debe empezar ‘ahora’”. En realidad, los periodistas han traducido mal. Lo que Obama quería decir es que la transición debe empezar “ya”.
Los lectores tontos de ese periódico deben estar encantados. Por ejemplo, es importante saber que Mubarak no se presentaría a una “de todas formas improbable” reelección en las presidenciales. Algunas afirmaciones, sin embargo, podrían confundir a otros lectores no tan tontos como los reporteros parecerían desear: “Los presentes ya han anunciado ... que no se van a mover de allí hasta que el protagonista de sus protestas abandone el poder”. Supongo que querrán decir el destinatario. Que yo sepa, el protagonista de una protesta es el que se queja, no el blanco de las quejas. Y añaden, enigmáticamente: “Pero para comprobar la auténtica [¿acaso hay una falsa?] repercusión de las palabras del presidente hay que esperar, sin embargo, a la jornada de hoy”. Decídanse ustedes de una vez, señores licenciados en Ciencias de la Información: o pero, o sin embargo.
Entre tanto, parece que el calor de la noticia candente sigue enardeciendo a los reporteros: “Ya noche (sic) se vislumbró que las palabras de Mubarak no iban a detener a los manifestantes”. Lo vislumbrarían ellos, supongo, porque yo no estaba allí.
Veamos ahora en qué términos se refieren nuestros informantes a El Baradei: “Mohamed el Baradei, ex director de la Organización Internacional de la Energía Atómica, premio Nobel de la Paz en 2005 y portavoz provisional de la plataforma de oposición, lanzó algo parecido a un ultimátum: habló del viernes como la fecha límite para que Mubarak y su familia se fueran de Egipto”. Dejando aparte el detalle de que El Baradei fue Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica, lo del ultimátum parece un poco fuerte, sobre todo teniendo en cuenta que El Baradei ha sido Premio Nobel de la Paz.
Cabría preguntarse también: ¿”portavoz provisional” de la oposición? CNN se limita a decir que El Baradei es “the Nobel Peace Prize winner who has become a leading opposition figure”. Pero El País está ya lanzado, y nos informa seguidamente de que “Toda la oposición, incluido (sic) los Hermanos Musulmanes ... han (sic) llegado a un acuerdo ...”. Una rápida consulta a The Hindustan Times, sin embargo, me permite averiguar que en realidad no ha sido toda la oposición, sino sólo “several opposition groups”. Concretamente, “officials with the banned Muslim Brotherhood, the largest opposition movement in the country, told DPA [el Partido Democrático Nacional en el poder] they would not negotiate ... although also would not stand in the way of talks ... However, liberal groups and Nobel Peace Prize winner Mohammed ElBaradei said they supported the list”. Esto suena bastante más a verdadera información.
Algunas de las afirmaciones de los periodistas (es un decir) de El País son intrigantes. Por ejemplo, cuando indican que Mubarak “tras las protestas masivas de ayer, aprovechó su discurso para denunciar los ‘actos lamentables’ que según él se han producido en todo el país. No está muy claro el provecho que Mubarak podría obtener de esa “denuncia” pero, en cualquier caso, los reporteros parecen querer dejarnos claro que, según ellos, los actos (incluidos posiblemente los muertos y heridos) no han sido tan lamentables. Información objetiva.
De la plaza Tahrir saltamos ahora inopinadamente al mundo de la hípica: “EE UU ... e Israel ... apuestan por una transición pilotada por Omar Suleimán”. No está muy claro en qué consiste esa apuesta. ¿A quién tendrán que pagar si finalmente no hay transición? Lo único que nos explican es que “el temor de ambos radica probablemente en que la terquedad de Mubarak, empeñado en cumplir su mandato y evitarse la vergüenza del exilio, deteriore aún más la situación y condujera (sic) a una revolución de alcance imprevisible”. Llueve sobre mojado. Ya en el titular nos habían informado objetivamente de que Mubarak “se resiste a dimitir” y “se aferra al poder”.
Pero las metáforas no paran ahí. “Durante la jornada -continúan los 'informadores'- circularon rumores sobre donde (sic) podría ir el faraón”. Tal vez habría sido conveniente entrecomillar “el faraón”, a menos que debamos entender que la edad de Mubarak es mucho más avanzada de lo que parece. El párrafo se remata con una curiosa conjetura: “Angela Merkel pudo invitarle a establecerse de forma indefinida en territorio alemán durante una llamada efectuada el lunes”. Cierto, y también pudo haberle invitado a formar una compañía de varietés y hacer una gira por Baviera, aunque no estoy muy seguro de que esa posibilidad constituya una ‘noticia’.
Unas líneas más adelante, los reporteros vuelven a la carga: “en cierta forma, Mubarak se veía degradado desde la condición de enemigo del pueblo a la de simple estorbo, quizá lo más humillante para un dictador que fue todopoderoso durante tres décadas”. Una vez más, las simpatías de los informantes no parecen difíciles de adivinar.
En ciertos momentos, el tono épico de la narración le hace a uno preguntarse si los autores de la noticia no serán en realidad periodistas deportivos. “A la imparable revuelta popular se suma la presión económica”. ¿Están ustedes realmente seguros de que es imparable? Pero no nos apresuremos. La aclaración viene a renglón seguido: lo que sucede es que “el país no puede permitirse que la situación durara (sic) más tiempo”.
Finalizada la lectura, nos quedamos sin saber si los “lamentables sucesos” [según Mubarak] han ocasionado víctimas. Tenemos que acudir a CNN, que nos informa detalladamente de que "unconfirmed reports suggest up to 300 people may have been killed during the protests, U.N. High Commissioner for Human Rights Navi Pillay said Tuesday. Human Rights Watch has reported 80 deaths from two hospitals in Cairo, 36 in Alexandria and 13 in Suez. CNN has not been able to independently confirm the death toll”.
Para hacerme una idea objetiva de la calidad de la información en ambos medios, he contado el número de citas textuales incluidas por cada uno de ellos. El País incluye 35, de las cuales 13 (un 37%) contienen menos de cuatro palabras (es decir, están descontextualizadas), y 22 (un 62%) más de tres palabras. Las fuentes citadas por El País son:
Obama
Egipto (sin especificar)
Mubarak
Erdogan
El Baradei
Obama, o el antiguo embajador en El Cairo (no queda claro cuál de los dos)
la multitud
algunos congregados
un ingeniero de 36 años empleado en el sector del gas
el Ejército (sin especificar)
un portavoz de Cameron
Londres (sin especificar)
... sin incluir, por supuesto, los juicios de valor de los propios reporteros, que al menos tienen la modestia de no entrecomillarse a sí mismos.
CNN, por su parte, incluye 29 citas textuales, de las cuales 5 (un 17%) están descontextualizadas y 24 (un 83%) contienen más de tres palabras. Las fuentes citadas son (la traducción es mía):
algunos manifestantes
Mubarak
miles de manifestantes
El Baradei
Amr Moussa, secretario General de la Liga Árabe y ex ministro de asuntos exteriores de Egipto
Mohammed Mahmoud (manifestante)
manifestantes
un líder de la oposición
Mohammed Habib, presidente adjunto de la -oficialmente prohibida- Hermandad Musulmana
Juan Cole, historiador de la Universidad de Michigan especializado en Oriente Medio
Fouad Ajami, profesor de la Universidad Johns Hopkins y analista de la Hoover Institution
Yemen (sin especificar)
John Entelis, director de estudios de Oriente Medio de la Universidad Fordham de Nueva York
Observamos que el corresponsal de CNN ha recabado la opinión de varios especialistas universitarios. Los corresponsales de El País, por lo visto, no lo necesitan (o tal vez no conocen a ninguno). Ellos se bastan y se sobran. Por algo son licenciados en Ciencias de la Información...
Ah, y que nadie piense que al escoger El País estoy enalteciendo implícitamente otros medios de comunicación. Un somero vistazo a los demás periódicos evidenciará que en todas partes cuecen más o menos las mismas habas. Habas españolas. Cazi ná.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.
a las
21:58
0
comments
Palabras clave: periodismo objetividad información El País CNN Egipto Mubarak









